El origen del Bingo se encuentra hoy en día en debate. Hay quienes creen que los comienzos del Bingo pueden ubicarse en la Antigua Roma, pero la mayoría de los estudiosos del tema, piensan que sus orígenes se pueden rastrear en Italia, a partir del año 1500. En aquél entonces, este juego era denominado Beano y constituía un entretenimiento recurrente en eventos populares y en ferias de diferentes ciudades.
Un “moderador” tomaba al azar fichas que estaban numeradas de una urna, comunicaba su valor a los jugadores y éstos señalaban las concordancias de sus tarjetas con habichuelas o pequeñas piedritas. Cuando completaban todas las casillas gritaban enérgicamente ¡Beano!
Cuando el juego se extendió a Francia, desde las ferias populares se trasladó a la aristocracia, deviniendo el juego social por excelencia. Luego se propagó por otras naciones del continente europeo, en Alemania por ejemplo se utilizó el juego como un medio para que los niños aprendieran historia y matemáticas.
En 1930, el Beano llega a América del Norte tornándose inmediatamente muy popular. Cuando el juego llegó a la ciudad de Nueva York, fue rebautizado, por un vendedor de juguetes, Bingo.
Hasta hace poco tiempo, el Bingo era jugado principalmente por personas mayores. En la actualidad eso ha cambiado, se pueden ver jóvenes que acompañan a su abuelos y se entusiasman tanto como ellos a la hora de jugarlo, motivo por el cual incorporan este juego tan popular y entretenido a sus prácticas recreativas.
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